Uf, qué perra he estado todos estos días, ¡casi un mes sin escribir! esto es para matarme. Por fin me siento un rato a escribir las últimas cosas destacables que han pasado por aquí. La primera y más importante es que ha sido mi cumpleaños :-P. Parece que el lluvioso y nublado clima británico nos está dando una tregua y ha decidido dejarnos saborear un poco la primavera, así que lleva más de una semana haciendo un tiempo estupendo. Incluso algunos termómetros de aquí se atreven a marcar 41ºC...¡jajaja, yo me parto! éstos no tienen ni idea de lo que son 41 grados, viven engañados. Para celebrar el buen tiempo y mi cumple, el domingo hicimos una barbacoa en el Bute Park, en los campos de rugby.Vino un montón de gente, no fallaron los italianos, ni los portugueses, también algún francés, Rob representando a Gales y por supuesto la spanish people que no se pierde una. Hubo todo tipo de malabares y precusión:djembés, cariocas, palos, darbukas... más que una barbacoa parecía una escuela de circo (incluso hubo alguno que se animó a escupir fuego, están locos estos portugueses). Aunque llevábamos provisiones para sobrevivir allí una semana, a eso de las 11 de la noche decidimos recoger casi a tientas e ir a casa de Almu e Irene a tomar la penúltima. Allí en el jardín me sorprendieron con los regalos que me hicieron mogollón de ilusión: un diábolo (que es mi carné de socia de la escuela de circo claro) y "El submarino amarillo" de Los Beatles en vinilo! Unos regalos geniales, de verdad, cheers!La fiesta terminó cantando a voz en grito algunos clásicos de nuestra infancia televisiva como Oliver y Benji, Bola de Dragón, Juana y Sergio, Pumuki o D´Artacan.
El lunes (mi cumpleaños propiamente dicho) nos fuimos de excursión a Gower,a unas 2 horas y pico de Cardiff en tren y bus. Es una península con unas playas y unos paisajes impresionantes. La zona se da un aire a la costa de Asturias, con las ganas que tengo yo de ir a mi pueblo me dio un poco de morriña, pero también me sirvió para quitarme el mono. Nosotros estuvimos en Rhosilli, una bahía que, dicen por ahí, ha sido declarada la Belleza número uno de todas las islas británicas. Es una playa exageradamente grande casi desierta (para que os hagáis una idea del tamaño, fijaos en la granja que está en la colina de la derecha). En el centro de la playa están los restos de un barco encallado (casualidades de la vida, en el autobús conocimos a una señora que decía ser la nieta del marinero que fue dueño de aquel barco). También se puede seguir un sendero y andar hasta la punta de la bahía, pero nosotros lo aprovechamos más como un día de playa que como un día de trekking. A la vuelta, el autobusero nos llevó de rally a través de los bosques galeses. Llegamos a Cardiff sobre las 20:30, pero aún el día no había acabado, aún nos quedaba el cumpleaños de Kevin (que los cumple un día después que yo y al que dedicaré una entrada exclusiva).
Besitos de salsa Worcester para todos y muchísimas gracias por vuestras felicitaciones, os quiero.
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